Cómo hacer que tu perro supere su miedo al agua

Todos los perros saben nadar. No hay necesidad de enseñarles a hacerlo nadar para un perro es un talento natural. Si hablamos de razas como Terranova y Retriever, como Labrador o Golden, zambullirse en el agua suele ser también un instinto innato.

Sin embargo hay perros que le tienen miedo al agua, ya sea porque son razas con una conformación física poco aptas para la acuaticidad, por ejemplo las de hocico corto o de cuerpo muy rechoncho, o porque si bien son aptas para estar en el agua, no desarrollaron inmediatamente una cierta confianza con ese ambiente tan diferente al habitual.

¿Cómo hacer que nuestro perro pase el miedo al agua?

Básicamente yendo paso a paso y teniendo paciencia. El primer paso es dejarles experimentar la sensación de estar en el agua en una situación cómoda y divertida. Que no es la hora del baño sino algo relacionado con el juego: por ejemplo una pequeña piscina en el jardín, si tenemos la posibilidad: inicialmente llenándola solo unos centímetros, solo para tapar el fondo, y luego dándole tiempo al perro a oler. el área que rodea e invitándolo a entrar por ejemplo con un juego o lanzar una pelota a la piscina. Lo importante es no obligar al perro a entrar de mala gana.

De la piscina a las aguas abiertas

Una vez que nuestro perro se ha familiarizado con la poca agua de la piscina, puede pensar en llenarla hasta el borde, siempre utilizando el mismo mecanismo que en el juego, y luego pexperimentar situaciones más naturales como un río donde no hay corrientes, un lago con aguas tranquilas o incluso el mar.

Incluso en estas situaciones es necesario ir paso a paso, aprovechando siempre el mecanismo de juego y acarreo y también entrando al agua con él o antes que él para que se sienta más a gusto.

El error que no se debe cometer es ciertamente tirarlo al agua de repente: tal gesto tendría el único resultado de destruir el pacto de confianza entre perro y dueño, agravando la situación.

¿A qué edad debo llevar a mi perro al agua?

Idealmente, lo mejor sería hacer acostumbrar al perro al agua desde una edad temprana, siempre con calma, paciencia, aprovechando el mecanismo del juego y, si es posible, la presencia de un perro adulto ya acostumbrado a nadar y zambullirse en el agua.

Si, por el contrario, el perro es un adulto, las cosas podrían complicarse un poco más: un perro adulto puede tener una verdadera fobia al agua por algún evento del pasado, y en este caso será necesario proceder con extrema precaución a un verdadero trabajo de desensibilización, elogiándolo y recompensándolo con cada paso hacia el agua, desde simplemente mojarse las patas hasta entrar al agua en nuestro empresa.

Cuando el perro simplemente no quiere meterse en el agua

Si entonces la situación parece irremediable, todavía hay una última posibilidad: después de una consulta con su veterinario puede recurrir a piscinas para perros. Son centros especializados, con estructuras específicas para ayudar a Fido a acercarse al agua y gestionados por educadores caninos especializados en enseñar al perro a no tener miedo al agua.

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