En lo profundo de las tierras sirias, mucho antes de que existieran ciudades o templos, una tortuga marina surcaba aguas que hoy, misteriosamente, son puro polvo. ¿Quién fue este enigmático testigo de un pasado oceánico? Su nombre es Syriemys lelunensis y su historia acaba de salir a la luz con un hallazgo tan sorprendente como revelador.
Un descubrimiento en el corazón de Siria: Syriemys lelunensis
Cuando alguien piensa en Siria, probablemente le vengan a la mente desiertos, ruinas antiguas y, por desgracia, conflictos recientes. Pero este país encierra secretos mucho más antiguos bajo sus piedras: uno de ellos es la tortuga fósil Syriemys lelunensis, un animal que vivió hace unos 50 millones de años, durante el Eoceno temprano, y cuyo hallazgo ha roto todos los esquemas de la paleontología de la región.

El fósil fue encontrado cerca de Afrín, lejos del mar hoy en día pero, en aquel entonces, sumergido bajo las aguas de un vasto océano. Lo curioso es que esta es la primera especie de vertebrado fósil identificada y descrita en Siria en tiempos recientes. Todo un hito para la ciencia local e internacional.
Un caparazón que cuenta la historia del Mediterráneo
La impresión interna del caparazón de Syriemys lelunensis es sencillamente impresionante. Con 53 centímetros de largo por 44 de ancho, este caparazón ovalado apareció acompañado de piezas del plastrón (parte ventral), pelvis y hasta extremidades traseras. Algo insólito si tenemos en cuenta la fragilidad de estos fósiles.

Los pequeños foraminíferos –unos diminutos protozoos marinos con concha– hallados en la roca que rodeaba el caparazón han sido clave para fecharlo con exactitud. Estos diminutos fósiles han permitido anclar a Syriemys lelunensis en la historia del Mediterráneo, devolviéndonos la imagen de un país completamente sumergido bajo las aguas saladas hace decenas de millones de años.
Stereogenyini: El linaje perdido de las tortugas de cuello lateral
Syriemys lelunensis pertenece a una familia extinta de tortugas con una característica peculiar: en vez de retraer el cuello al estilo “tortuga ninja”, lo doblaban lateralmente bajo el caparazón. Sus descendientes actuales habitan aguas dulces en ríos y charcas africanas, amazónicas o asiáticas. Pero las ahora extintas Stereogenyini exploraron océanos, mares interiores y costas cálidas por todo el globo: desde Sudamérica hasta Asia Oriental.
Pero lo emocionante de este hallazgo no acaba en el caparazón. Según el Dr. Gabriel S. Ferreira, coautor del estudio y parte del equipo de la Universidad de Tubinga, encontrar a Stereogenyini en Siria no solo expande el mapa conocido de este linaje, sino que sugiere que el propio origen de este enigmático grupo podría estar en la cuenca mediterránea. Un giro arqueológico de lo más intrigante.
Siria, tierra sumergida: Un pasado bajo el agua
Parece inverosímil imaginar Siria bajo el agua, pero así fue durante gran parte de la historia geológica: desde el Cretácico, hace 145 millones de años, hasta el final del Mioceno, hace apenas 5,3 millones de años. Tiempos de islas, lagunas marinas y criaturas hoy extinguidas, como nuestra protagonista.
Este hallazgo no solo confirma la antigüedad de los Stereogenyini, sino que coloca a Siria en el gran mapa evolutivo de las tortugas marinas fósiles. Una pieza más que nos recuerda cuánta historia permanece esperando bajo la tierra y el sedimento, y cómo, a veces, una simple tortuga puede cambiar la forma en que entendemos la vida en nuestro planeta.





