La sorprendente bacteria que podría ayudarnos a eliminar los químicos que persisten en el medio ambiente

¿Podrán las bacterias salvarnos de los “químicos eternos”? En un laboratorio de Nebraska, el combate contra los temidos PFAS –esas moléculas artificiales que parecen imposibles de borrar del agua y del suelo– ha sumado una aliada insospechada: una bacteria fotosintética, diminuta y, tal vez, revolucionaria.

El enemigo invisible: qué son los PFAS y por qué nos preocupan

Durante décadas, productos como sartenes antiadherentes, envases de comida rápida o textiles impermeables han llevado en sus entrañas unas sustancias llamadas PFAS (sustancias perfluoroalquiladas y polifluoroalquiladas). Apodados “químicos eternos”, son sumamente resistentes y persistentes: se acumulan en la naturaleza y han sido relacionados con potenciales efectos dañinos en la salud humana y la biodiversidad.

Eliminar los PFAS no es tarea fácil. Los tratamientos actuales necesitan gran cantidad de energía y recursos, dejando a comunidades y gestores del agua con pocas alternativas sostenibles. ¿Qué pasaría si el planeta pudiese deshacerse de ellos usando sus propias herramientas biológicas?

Una bacteria insólita entra en escena

En la Universidad de Nebraska-Lincoln, los equipos de los doctores Rajib Saha y Nirupam Aich han puesto la lupa sobre la Rhodopseudomonas palustris, una bacteria fotosintética habitual en ambientes acuáticos. El hallazgo: esta diminuta habitante de charcas y lagunas mostró una capacidad inesperada para “secuestrar” ácido perfluorooctanoico (PFOA), uno de los PFAS más duros de roer en la naturaleza.

¿Cómo lo hace?

Según detallan sus creadores en la revista Environmental Science: Advances, la bacteria no destruye el PFOA, pero sí lo absorbe en su membrana, modificando su interacción con el entorno a lo largo del tiempo. En sus experimentos, R. palustris llegó a eliminar cerca del 44% de PFOA presente en el medio en apenas 20 días de laboratorio. Sin embargo, gran parte de esa sustancia nociva regresó al entorno tras la muerte (lisis) de las bacterias.

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De lo microscópico a la esperanza ambiental

¿Podremos algún día confiar en las bacterias para limpiar ríos, lagos y pozos contaminados por PFAS? El equipo investigador es cauto, pero optimista. “No hemos conseguido romper la molécula, pero sí sentar una base para modificar genéticamente o mejorar el proceso”, asegura el profesor Saha. El siguiente paso: potenciar la retención y, tal vez, inducir una verdadera biotransformación del contaminante mediante ingeniería microbiana.

Esta aproximación biológica, a diferencia de incineradores y métodos químicos intensivos, podría ofrecer una salida de bajo impacto, escalable y mucho más amigable con el entorno. Eso sí, aún quedan numerosos retos antes de que esta arma microbiana salga del laboratorio y se despliegue en escenarios reales.

Un futuro más limpio… y bacteriano

La colaboración interdisciplinar entre ingeniería, microbiología y química ambiental es el verdadero músculo que mueve investigaciones como esta. “Para problemas complejos hacen falta soluciones integradas, y estamos avanzando en la dirección correcta”, apunta el profesor Aich.

¿Veremos pronto estanques “bactericidas” descontaminando silenciosamente nuestro entorno? La llave para mitigar la crisis de los “químicos eternos” podría estar en los organismos más humildes, aquellos que pasan desapercibidos pero que, literalmente, lo sostienen todo bajo el agua.

Paso a paso, la ciencia traza nuevas rutas –más verdes, más inteligentes– para limpiar el mundo que habitamos. Quién diría que uno de nuestros aliados más prometedores sería tan pequeño.

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