Los perros huelen nuestro estrés (y lo sufren)

Los perros huelen nuestro estrés (y lo sufren)

Un nuevo estudio demuestra que los perros pueden reconocer cuándo un humano está estresado, y esto afecta a su estado de ánimo.

Perro estresado

Los perros ‘sienten’ nuestro estrés y se contagian de él.
MariaTsygankova / Shutterstock

Buenas noticias para todos aquellos que están convencidos de que los perros tienen una especie de sexto sentido para nuestros estados de ánimo: no sólo, como ya ha confirmado estudios anteriores nuestros mejores amigos pueden oler nuestro estado de ánimo, pero se ven directamente influidos por él. Así lo corrobora un estudio publicado en Scientific Reports en el que participaron 18 perros de distintas razas, sus dueños y, sobre todo, 11 voluntarios que nunca habían tenido nada que ver con esos animales, quienes demostraron que podían, por así decirlo, «leer la habitación» incluso en compañía de extraños.

En número 383 de Focus está el número especial «¡Qué tesoros!», dedicado a nuestras mascotas, con las últimas investigaciones científicas que nos demuestran por qué perros y gatos mejoran nuestro estado de ánimo y nuestra salud; los expertos nos explican cómo hacer que vivan bien en nuestras casas, sin estrés, cómo mimarles y manejarles correctamente.
Enfoque

Recogida del sudor. El experimento constaba de dos fases. En la primera, se enseñó a los perros que había dos cuencos en la habitación: uno contenía siempre comida y el otro estaba siempre vacío. Sin embargo, de vez en cuando, el cuenco vacío se colocaba en una posición «ambigua», entre su posición habitual y la del cuenco con comida.

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En la siguiente fase del experimento, los 11 desconocidos fueron sometidos primero a una prueba generadora de estrés (consistente en resolver operaciones matemáticas con rapidez y hablar en público) y después a otra diseñada para que se relajaran (ver vídeos de la naturaleza tumbados sobre una cómoda almohada).

En ambas fases, el equipo recogió muestras de sudor de los voluntarios: un ser humano estresado produce una hormona llamada cortisol, que los perros pueden oler y reconocer.

Estrés contagioso. Tras recoger las muestras de olor, el equipo las presentó a los perros, pidiéndoles que las olfatearan y luego fueran en busca de comida. Lo que ocurrió fue que, tras oler el sudor lleno de cortisol, los perros renunciaron a los cuencos colocados en posiciones ambiguas; el olor del sudor sin estrés, en cambio, les convenció para ir en busca de comida incluso donde podría no haberla.

¿Qué significa este comportamiento? Que los perros que olfateaban el estrés se contagiaban y mostraban cierto pesimismo ante la vida: «Estoy estresado y estoy seguro de que no habrá comida en ese cuenco» es el razonamiento que hacían los animales, según los autores. Por otra parte, sabemos que el cortisol también actúa sobre el apetito, reduciéndolo: es posible que, al haber olido el estrés, los perros se contagiaran y perdieran temporalmente el apetito. El equipo quiere ahora repetir el experimento en situaciones reales de estrés, para confirmar hasta qué punto nuestros perros están en sintonía con nuestras emociones.

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