Los grifones también se vuelven más habituales con la edad

Los grifones también se vuelven más habituales con la edad

No sólo los humanos, los buitres leonados también tienden a frecuentar los mismos lugares y amigos a medida que envejecen, afirma un nuevo estudio.

Grifón

Un buitre leonado euroasiático (Gyps fulvus).
Fercast / Shutterstock

A medida que envejecemos, los seres humanos cambiamos de carácter, aunque a algunos no les guste admitirlo: nos volvemos más habituales, más apegados a nuestros ritmos y costumbres, y tendemos a tener menos conocidos sociales, y a mantener cerca sólo a nuestros amigos más íntimos. Pues bien, lo mismo ocurre con los grifos, según un estudio publicado en PNAS Un equipo de la Universidad de Tel Aviv siguió durante 15 años la vida de 142 ejemplares de esta rapaz y descubrió cómo cambian sus hábitos con la edad.

Carcasas como barras. Los buitres leonados objeto del estudio son ejemplares de Gyps fulvus, el buitre leonado euroasiático, muy extendido en la zona mediterránea, Oriente Próximo y la India, con algunas poblaciones también en Cerdeña. Se trata de una rapaz de gran tamaño (casi tres metros de envergadura) que se alimenta principalmente de cadáveres, una fuente de alimento que no siempre es fácil de encontrar.

Por eso, cuando los buitres leonados avistan uno, pasan unos días en la zona, alimentándose tranquilamente del cadáver; de este modo, se crean centros de agregación en los que los animales pueden intercambiar información sobre otras posibles fuentes de alimento. El estudio del equipo israelí siguió estos movimientos durante 15 años para entender hasta qué punto los buitres leonados están apegados a los mismos lugares o, por el contrario, cuánto les gusta explorar.

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Los efectos de la edad en la socialidad. Los datos del GPS (los 142 ejemplares fueron marcados hace 15 años) mostraron que el comportamiento social de los buitres leonados cambia con la edad. Cuando son jóvenes, tienden a frecuentar distintos lugares de reunión y rara vez vuelven dos veces al mismo sitio, prefiriendo ir en busca de otras fuentes de alimento y relacionarse así con nuevos conocidos. A medida que crecen, estas rapaces reducen gradualmente sus exploraciones, y hacia los 10 años deciden cuáles son sus lugares favoritos y frecuentan sólo esos.

Este sedentarismo también afecta a su socialidad: cuanto más envejecen, los buitres leonados tienden a pasar su tiempo siempre con los mismos amigos, reduciendo el contacto con los ejemplares que conocen menos. Todos comportamientos que también se dan, mutatis mutandis, en nosotros los humanos.

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