¿Existe un vínculo entre los animales domésticos y la personalidad?
Un nuevo estudio sugiere que la elección de una mascota está directamente relacionada con la personalidad de su adoptante.

¿Existe un vínculo entre la personalidad de la mascota y la del dueño?
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Los ingleses utilizan los términos «cat people» y «dog people», mientras que en italiano nos referimos a los primeros como «gattari» y a los segundos con una variedad de términos diferentes. El significado, sin embargo, es siempre el mismo: hay personas que adoptan un gato porque lo prefieren, otras que nunca podrían vivir sin un perro. Ahora un nuevo estudio publicado en Anthrozoös sugiere que sí existen diferencias de personalidad que hacen que una persona elija la mascota que más le conviene, aunque no está claro cuál es la causa y cuál el efecto.
En número 383 de Focus está el número especial «¡Qué tesoros!», dedicado a nuestras mascotas, con las últimas investigaciones científicas que nos demuestran por qué perros y gatos mejoran nuestro estado de ánimo y nuestra salud; los expertos nos explican cómo hacer que vivan bien en nuestras casas, sin estrés, cómo mimarles y manejarles correctamente.
Enfoque
Mascota y personalidad. El estudio es el resultado de una encuesta en línea en la que participaron 329 personas que viven con un animal de compañía; el objetivo era averiguar en qué medida la elección de un perro o un gato estaba relacionada con los «Cinco Grandes», los cinco rasgos fundamentales de la personalidad de un ser humano: extroversión, amabilidad, apertura mental, concienciación y estabilidad emocional.
Los resultados parecen sugerir que existe un fuerte vínculo entre la mascota elegida y estos cinco rasgos: el más obvio es que los dueños de perros son más estables en circunstancias estresantes, mientras que los de gatos tienden a ser más neuróticos. Esto a su vez significa, por ejemplo, que los «dueños de perros» sufren menos la soledad que los dueños de gatos, como demuestran las experiencias durante el encierro.
Causas y efectos. En general, el estudio parece sugerir que existen importantes diferencias de personalidad relacionadas con la elección de la mascota. La siguiente pregunta, por tanto, es: ¿cuál es la causa y cuál es el efecto? Es decir: ¿las personas resilientes prefieren los perros o las personas que adoptan un perro se vuelven más resilientes?
Los autores del estudio sugieren que la respuesta podría estar más cerca de la primera opción: la elección de la mascota es una consecuencia del carácter de una persona, no la causa. También hay que tener en cuenta que muchas personas también optan por un perro o un gato en función de sus propias posibilidades y estilo de vida: incluso la persona más estable emocionalmente puede no tener forma de mantener un perro y, por tanto, debe «conformarse» con un gato (y viceversa, por supuesto).





