El microgato que cabe en la palma de la mano
Gracias a un fósil, hemos descubierto una nueva especie de gato que vivió hace 300.000 años: es el felino más pequeño que ha existido (pesaba menos de un kilo).

El felino más pequeño del mundo, el gato rojizo (Prionailurus rubiginosus).
Felineus / Shutterstock
¿Sabía que existe el gato leopardo? Vive en Asia y tiene el tamaño de un gato doméstico normal, pero su pelaje se parece al del otro felino que le da nombre. El gato leopardo pertenece al género Prionailurus, que ahora cuenta con una nueva especie gracias a un extraordinario descubrimiento realizado en China: Prionailurus kurteni, un gato que vivió hace unos 300.000 años y que además es el felino más pequeño que ha existido.
Así lo afirma un estudio publicado en Annales Zoologici Fennici que lo describe por primera vez a partir de un pequeño fósil, explicando que cabía en la palma de una mano humana.
Gatos, pero no sólo. La especie fue identificada gracias a un detalle: el fragmento de una mandíbula, una parte del cuerpo difícil de conservar y fosilizar por ser demasiado frágil. La cueva donde se encontró, que se llama Hualongdong, es famosa por la gran cantidad de hallazgos, incluso raros, que nos ha proporcionado: además del gato más pequeño del mundo, se han encontrado fósiles de osos pardos, varias especies de roedores e incluso los huesos de una antigua especie aún no identificada del género Homo.
La presencia humana también va acompañada de los restos de sus comidas, lo que podría explicar por qué tantos animales salvajes gravitaban alrededor de la cueva.
Coexistencia con los humanos. En cuanto al microgato, está claro que coexistió con nuestros antepasados, o al menos compartió espacio en la cueva. Según los autores del estudio, es improbable que Prionailurus kurteni formara parte de la dieta de los habitantes, porque sus fósiles no presentan signos de sacrificio u otro «procesamiento» humano.
Es más probable que el felino y el humano se ignoraran mutuamente, una hazaña nada difícil, ya que el animal no pesaba ni un kilogramo. Para obtener medidas más precisas y una idea más clara de la forma del animal, habrá que encontrar nuevos fósiles: la riqueza de la cueva de Hualongdong es prometedora en este sentido.





