Los nuevos olfateadores son ratas gigantes: entrenadas para acabar con el contrabando
Las ratas africanas gigantes son la nueva frontera de los animales olfateadores: se las entrena con éxito para detener el contrabando de animales exóticos.

Una rata gigante africana (Cricetomys ansorgei): ¿sustituirán a los perros rastreadores? Rosa Jay/Shutterstock
Seguramente habrás oído hablar de los perros rastreadores, pero también hay otros animales que podrían realizar la misma tarea: la de identificar olores específicos y comunicárnoslos a los humanos.
La nueva frontera de esta profesión fundamental son las ratas, concretamente las ratas gigantes africanas (Cricetomys ansorgei), que la asociación APOPO lleva años entrenándose para realizar diversas tareas. Lo último en orden cronológico es la investigación olfativa de animales exóticos (o partes de ellos) que se introducen de contrabando en aeropuertos de todo el mundo: un primer intento exitoso de entrenamiento se describe en un estudio publicado en Fronteras en las ciencias de la conservación.
Nariz de rata. Hay una sencilla razón por la que las ratas gigantes africanas han sido elegidas (desde hace algunos años) como posibles sustitutos de los perros: tienen un sentido del olfato excepcional y son lo suficientemente inteligentes como para ser entrenadas para realizar tareas de búsqueda y señalización. Por no hablar de que, en comparación con los perros, las ratas son más pequeñas (aunque pueden alcanzar casi un metro de longitud, incluida la cola) y, por tanto, pueden meterse en espacios más estrechos.
Ya se utilizaron en el pasado para operaciones de desminado pero también para identificar determinadas bacterias responsables de la transmisión de la tuberculosis; Por ello, el equipo de APOPO decidió comprobar si era posible enseñarles a reconocer los olores de determinadas especies animales.
Graduado con la máxima puntuación. En la primera ronda de entrenamiento participaron 11 ratas, 8 de las cuales al final del curso se graduaron con las mejores calificaciones en detección olfativa. Un proceso que también incluyó enseñarles a interactuar con un humano, reportando un olor sospechoso: las ratas aprendieron a reconocer las cuatro especies de la muestra (pangolines, elefantes, rinocerontes y también una especie de árbol africano), y a identificar su olor entre cientos de otros aromas potencialmente distractores (los contrabandistas usan materiales olorosos para disfrazar sus mercancías, especialmente granos de café y lejía).
El siguiente paso será armarlas con un pequeño traje con un cascabel colgado del cuello: las ratas aprenderán que, cuando detecten un olor, tendrán que tocarlo para llamar la atención de su colega humano. Hasta ahora, sin embargo, se trata de experimentos realizados en el laboratorio: la verdadera prueba será su primera salida al campo.





