Orinar es ‘contagioso’ para los chimpancés que lo hacen en compañía, siguiendo una jerarquía
¿Orinar es tan «contagioso» como bostezar? Cuando un chimpancé orina, es muy probable que los demás también se unan e imiten a su compañero.

En los chimpancés, hacer pis es ‘contagioso’.
Pato amarillo / Shutterstock
¿Conoces ese tópico ligeramente sexista de que las mujeres siempre van al baño en pareja por razones misteriosas? Contiene un lejano núcleo de verdad: en los humanos, orinar en compañía es una cuestión social, que «aparece en el arte a lo largo de los siglos y sigue ocurriendo en contextos sociales modernos».
Así lo explica Ena Onishi, de la Universidad de Kioto, que en un nuevo estudio publicado en Current Biology se adentró, junto con su equipo, en las raíces evolutivas de la micción en compañía, y así descubrió que los chimpancés también tienen «pis contagioso»: cuando un ejemplar empieza a aliviar su vejiga, es muy probable que sus compañeros le sigan.
Filmando pis. Onishi explicó a la prensa la inspiración de su trabajo trayendo a colación incluso un proverbio italiano, que citamos literalmente tal y como lo dijo: «Quien no hace pis en compañía es un ladrón o un espía». Al parecer, los chimpancés estudiados, unos 20 ejemplares que viven en el Santuario de Kumamoto, mostraban un comportamiento similar, lo que intrigó al equipo de Onishi.
En pocos meses, los científicos filmaron a los chimpancés durante un total de 600 horas, en las que los animales «fueron al baño» 1.328 veces. El análisis del material les permitió concluir sin ningún género de dudas que sí, que hay otros primates que se entregan a la micción colectiva.
¿Es lo mismo orinar que bostezar? Este fenómeno, bautizado como «micción contagiosa», es más intenso cuanto más cerca están los chimpancés unos de otros. Y no sólo eso: también hay una cuestión jerárquica en juego, ya que los individuos de rango inferior tienden a seguir a sus superiores y unirse al chorro, como si los «jefes» decidieran cuándo es la hora de orinar.
O quizá se trate de una cuestión involuntaria: a la espera de saber más, Onishi y su equipo también sugieren que el efecto es similar al del bostezo, otro comportamiento muy contagioso. Así que sólo queda profundizar en la cuestión de la micción contagiosa, que también podría esconder los secretos evolutivos de algunos de nuestros comportamientos sociales.





