El curioso hábito de los neandertales que podría explicar la aparición de caries en sus dientes fósiles

¿Sabías que la caries, ese pequeño enemigo cotidiano, también mordió nuestra historia evolutiva? Un nuevo hallazgo en Asturias revela que un neandertal de hace casi 50.000 años compartió ese doloroso infortunio. ¿Por qué? ¿De qué manera su vida diaria dejó huella en sus dientes?

Un rastro fósil en la cueva de El Sidrón

En lo profundo de la cueva de El Sidrón, entre las verdes montañas de Asturias, un equipo del Museo Nacional de Ciencias Naturales (CSIC) ha dado con el séptimo ejemplo de caries dental en neandertales. Siete. Ni uno más ni uno menos, en todo el registro fósil de esta especie tan cercana a nosotros. El protagonista, apodado “adulto 6”, vivió hace unos 49.000 años y pertenece a ese misterioso grupo de trece individuos cuyos más de 2.500 restos han permitido asomarnos a su día a día, salud, dieta y costumbres.

Dientes como herramientas: mucho más allá de masticar

Olvida por un momento la simpleza de la masticación: los dientes de los neandertales no sólo trituraban alimento. Los estudios revelaron un desgaste intenso en su dentadura, prueba de una vida dura, con alimentos abrasivos y tareas poco convencionales. ¿Imagina usar la boca como una tercera mano? Eso hicieron. Para raspar pieles de animales, para trabajar materiales. Esta “multifunción” tenía su precio.

El resultado: grietas y fisuras que, poco a poco, se llenaban de bacterias traídas por una dieta rica en carbohidratos. Así, el esmalte cedía y la dentina quedaba expuesta a los estragos del tiempo y la infección. No es solo una historia de mala suerte: es la marca, microscópica pero reveladora, de la vida cotidiana de aquellos humanos robustos y resistentes.

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Así se detectó la caries más antigua de Asturias

Para descifrar la pequeña cicatriz de ese molar, los científicos apostaron por la tecnología menos invasiva: microscopía electrónica y tomografía computarizada. Con estos métodos modernos, pudieron observar la estructura de la lesión sin dañar el fósil, analizar su extensión, confirmar la descalcificación de los bordes… y medir la profundidad (2,6 milímetros: un canal diminuto, pero demoledor para el dueño del diente).

Además, un detalle fascinante: en el cálculo dental, esa costra fosilizada de sarro, los investigadores detectaron ADN de Streptococcus mutans. ¿Te suena? Este es el mismo microorganismo que provoca caries en modernos como tú y como yo.

¿Por qué tenían caries los neandertales?

  • Dieta rica en carbohidratos: Cocinaban alimentos, comían almidones como piñones y hongos, y eso liberaba azúcares que alimentaban a las bacterias.
  • Uso no alimentario de los dientes: Mordían, sujetaban y manipulaban objetos, haciendo que las piezas dentales fueran más vulnerables.
  • Microbioma oral similar al nuestro: El mismo culpable bacteriano pululaba por sus bocas hace miles de años.

Eso sí, era mucho menos frecuente que en los humanos modernos. El gran salto en la prevalencia de caries llegó con la invención de la agricultura y la abundancia de cereales dulces y pegajosos. Los neandertales, en cambio, lidiaban con una dieta dura y sólo ocasionalmente caían presos de la caries.

¿Qué nos enseña este descubrimiento?

No es solo una curiosidad de la paleoantropología. La aparición (y causas) de las caries en especies humanas ahora extintas nos ayuda a entender la evolución de la enfermedad y su relación con hábitos, alimentación y bacterias que comparten historia con nosotros desde hace milenios.

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Como apunta Almudena Estalrrich, responsable del hallazgo, “el cambio en la dieta y el uso de los dientes como herramientas pueden explicar la aparición de este tipo de lesiones, raras pero reveladoras”. Todo lo que comemos, cómo usamos la boca y las bacterias que nos acompañan definen una parte crucial de nuestra salud, incluso mucho antes de inventar el cepillo de dientes.

La huella invisible del pasado

Registrar una caries en un neandertal podría parecer una anécdota menor, pero nos recuerda que compartimos mucho más que apariencia o ADN con aquellas poblaciones. Compartimos defectos, errores, y sí, también algunos dolores. Cuando muerdas una manzana y pienses en lo fácil que es cuidar tu boca hoy, acuérdate de “adulto 6” de El Sidrón. Y de lo que nos une, mucho más allá del tiempo.

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