Los gatos saben lo altos que son (pero no lo anchos)

Los gatos saben lo altos que son (pero no lo anchos)

 

Los gatos se adaptan a los espacios como si fueran «líquidos». Juzgan perfectamente su altura antes de pasar por un hueco, pero no su anchura.

Gato

Los gatos saben lo altos que son, pero no lo anchos que son.
Suzanne Tucker / Shutterstock

Hace unos años, en 2017, causó revuelo un estudio que analizaba a los gatos desde un punto de vista físico, explicando por qué pueden adaptarse a una gran variedad de formas, como ocurre con los líquidos. El estudio ganó el premio Ig Nobel por su absurdo, pero sin embargo exploraba un tema interesante: más allá de la exageración, los gatos son conocidos por su capacidad para meterse en grietas y aberturas aparentemente demasiado estrechas para ellos.

Pues bien, un nuevo estudio publicado en iScience va más allá, mostrando cómo esta capacidad «líquida» de nuestros felinos favoritos sólo se aplica… verticalmente.

La dificultad de experimentar con gatos. Antes de describir el experimento que ha llevado a estas conclusiones, merece la pena contarles el esfuerzo que hizo su autor, Péter Pongrácz, de la Universidad Eötvös Loránd de Budapest, para organizarlo. De hecho, los gatos no son los primeros sujetos de un estudio de este tipo, que en el pasado ha contado con la participación de perros, entre otros. Pero mientras estos últimos siempre están dispuestos a participar en experimentos de laboratorio (siempre que haya comida), los gatos son mucho más quisquillosos: para realizar el estudio, Pongrácz tuvo que desplazarse a las casas de sus sujetos y hacerles pruebas en su territorio en condiciones no siempre uniformes.

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El protocolo, sin embargo, seguía siendo el mismo: atrayendo a los gatos con una recompensa comestible, Pongrácz les retaba a pasar por aberturas cada vez más estrechas; en algunos casos, los agujeros se reducían horizontalmente, en otros, verticalmente.

Por arriba sí, por los lados no. Algunos gatos «resolvían» el problema saltando por encima del trozo de cartón perforado que les servía de obstáculo, otros no mostraban ningún interés y se alejaban. Sin embargo, los que se prestaron al experimento proporcionaron pistas importantes sobre su percepción corporal.

En el caso de los agujeros estrechados verticalmente, los gatos reaccionaron evaluando correctamente su altura, comprendiendo así si habían podido pasar por el hueco o no. En cambio, en el caso de los pasadizos estrechos horizontalmente, los gatos se confundían, intentando colarse por espacios demasiado estrechos para ellos. En resumen, los felinos tienen una cierta percepción de su propio cuerpo y tamaño, pero ésta sólo se extiende verticalmente. La razón de esta diferencia aún nos es desconocida, pero según el estudio podría ser una característica ya presente en los antepasados salvajes de los gatos, y tener algún significado relacionado con sus métodos de caza.

 

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