Los divorcios masivos perjudican a las colonias de pingüinos

Los divorcios masivos perjudican a las colonias de pingüinos

En las colonias de pingüinos azules juveniles, una elevada tasa de «divorcios» repercute negativamente en la salud reproductiva: la búsqueda de pareja es un derroche de energía.

Pingüinos

Un pingüino azul juvenil en Phillip Island, Australia.
Daniel Pawer / Shutterstock

Se considera que los pingüinos son aves tendencialmente monógamas y fieles, que eligen una pareja y la conservan para el resto de su vida, o eso dice el estereotipo perpetuado por años de documentales sobre la naturaleza. La realidad es, como suele ocurrir, más compleja: los pingüinos también engañan a sus parejas, e incluso pueden divorciarse.

Esto es lo que ocurre, por ejemplo, entre los pingüinos azules menores, la especie de pingüino más pequeña del mundo: según un estudio publicado en Ecology and Evolution sus parejas se rompen con más frecuencia de lo que cabría pensar, y la energía que estas aves malgastan buscando una nueva pareja afecta negativamente a la salud reproductiva de toda la colonia.

Observatorio Divorcio. El estudio se realizó durante 13 temporadas de cría consecutivas en la isla australiana de Phillip, hogar de unos 37.000 pingüinos azules juveniles, la mayor colonia del mundo, que pueden estudiarse desde un punto de la isla llamado «Penguin Parade», un lugar de observación con vistas a la playa que estas aves utilizan para zambullirse en el mar (y volver al nido).

En el transcurso del estudio, el equipo observó 250 divorcios entre pingüinos: suelen producirse cuando la temporada de cría anterior no ha ido bien y, por tanto, son una forma de que la pareja encuentre nuevas parejas que, con suerte, «funcionarán» mejor.

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Las consecuencias del divorcio. El problema, según el estudio, es que un pingüino ocupado en buscar una nueva pareja pierde tiempo y energía, y es probable que llegue «tarde» a la temporada de cría. No sólo eso, sino que las nuevas parejas suelen tener dificultades iniciales para reproducirse, que las parejas muy unidas ya han superado. El resultado es, por un lado, que un divorcio en solitario suele ser la única solución para volver a criar como es debido.

Por otro lado, sin embargo, cuando la tasa de divorcios dentro de la colonia es demasiado alta, la salud reproductiva general del grupo se resiente: nacen menos crías y, a menudo, con retraso (por lo que se crían en condiciones que no son las ideales). En resumen: los divorcios masivos son malos para los pingüinos, y también pueden convertirse en una herramienta muy poderosa para controlar la salud de colonias enteras.

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