Gripe aviar, existe vínculo entre el virus y las aves que roban comida

Gripe aviar, existe vínculo entre el virus y las aves que roban comida

Se llama cleptoparasitismo y es la tendencia de algunos animales para robarle la presa a otro. El hábito expone a las aves marinas a una mayor posibilidad de transmitir el virus.

skúas

Una skúa de McCormick (Stercorarius maccormicki), un depredador que roba comida a otras aves. Ken Griffiths/Shutterstock

El cleptoparasitismo es la tendencia particular de algunos animales a robar literalmente comida a otro. Una práctica muy extendida, por ejemplo, entre las aves marinas: las fragatas y las skúas, por ejemplo, tienen la costumbre de obligar a otras aves a regurgitar a sus presas. Pues bien, esta técnica de caza esconde riesgos potencialmente letales para estas especies: el nuevo estudio publicado en Cartas de conservación demuestra cómo la curiosa forma de parasitismo en cuestión es un vehículo potencial para la transmisión de la influenza aviar, a nivel local pero también global.

Aviares y aves marinas. La gripe aviar H5N1 apareció por primera vez en 1996, pero se ha vuelto especialmente preocupante desde 2021, cuando apareció en Europa y África la variante 2.3.4.4b: es muy virulenta, con una gran capacidad de propagación, pero también mucho más peligrosa para la salud de las aves que la contraen. En los últimos tres años se ha extendido a (casi) todo el mundo: en 2021 llegó a Norteamérica, en 2022 a Sudamérica y a principios de 2024 incluso a la Antártida.

Las aves marinas son particularmente vulnerables a la gripe aviar, un hecho preocupante para un grupo de aves que ya corren riesgo de sobrevivir por otras razones. El hábito que más los expone al contagio es el de reunirse en grandes grupos, especialmente durante la época de apareamiento: grupos que inevitablemente se convierten en potenciales focos de propagación del virus.

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Paso de «entregas». Pero, ¿cómo contraen la gripe aviar las fragatas y las skúas (las dos especies consideradas en el estudio)? La culpa, como se ha dicho, es del cleptoparasitismo: si deciden robar un ave contaminada, el paso de alimento implica también el paso de virus. De esta forma el depredador enferma, pudiendo también transmitir la enfermedad a otros ejemplares.

No sólo eso: las aves marinas suelen ser migratorias y recorren miles de kilómetros en sus viajes; esto significa que pueden transportar el virus incluso a distancias muy grandes, facilitando aún más su propagación. El estudio fue realizado por un equipo australiano: la gripe aviar aún no ha llegado al continente y el descubrimiento de este nuevo potencial vehículo de transmisión podría ayudar a las autoridades locales a prevenir el virus, en lugar de curarlo.

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