Etanol, qué pasión, porque el consumo de alcohol entre animales está más extendido de lo que pensamos
Los «brindis» de elefantes y hámsteres no parecen ser prácticas tan ocasionales. Un nuevo estudio describe el consumo de alcohol como una práctica (también) en el mundo animal.

Los elefantes se encuentran entre los animales que consumen alcohol (más o menos) habitualmente. Shutterstock
En los últimos años, los estudios sobre el consumo de alcohol por parte de los animales han aumentado exponencialmente: sabemos, por ejemplo, que a los monos, hámsteres y elefantes les gusta el etanol. Hasta ahora, sin embargo, estos episodios han sido tratados como anécdotas divertidas: el alcohol siempre ha sido considerado más una pasión humana que animal.
Ahora un nuevo estudio publicado en Tendencias en ecología y evolución más bien sugiere que hasta ahora nuestro enfoque del tema ha sido demasiado antropocéntrico y que el consumo de alcohol (ya sea voluntario o no) está más extendido en el reino animal de lo que pensábamos.
El nacimiento de la fermentación. El estudio explica que el etanol, la molécula también conocida como alcohol etílico y que es la base de todas nuestras resacas, apareció en la Tierra en forma «consumible» hace unos 100 millones de años, cuando las primeras plantas comenzaron a producir flores y frutos que, a su vez, podían fermentar y por tanto contener una determinada concentración de alcohol.
En la mayoría de los casos no supera el 2%, pero hay casos (por ejemplo ciertas frutas muy maduras) de concentraciones de alcohol que superan el 10%. Muchos animales consumen néctar y frutas fermentadas, y el estudio sugiere que la capacidad de degradar el etanol y metabolizarlo surgió como respuesta a la difusión de alimentos con alcohol.
¿Por qué emborracharse? Lo cierto es que, en teoría, un animal borracho no está en su máxima capacidad: desde un punto de vista evolutivo, un mono borracho que tiene que saltar de una rama a otra está en desventaja respecto a uno sobrio. ¿Por qué entonces la gente sigue consumiendo alcohol en el reino animal?
Las respuestas son múltiples: primero, porque es fuente de calorías; entonces existe la posibilidad de que los compuestos olorosos que se desarrollan durante la fermentación ayuden a los animales en su búsqueda de alimento. El etanol también tiene efectos medicinales (por ejemplo, protege a las larvas de la mosca de la fruta de los parásitos) e influye en la producción de endorfinas y dopamina, que ayudan a los animales a relajarse y, por tanto, podrían tener efectos sociales positivos.
Se necesitarán más estudios para tener una respuesta definitiva, pero el concepto permanece: el consumo de alcohol en la naturaleza no es un hábito exclusivo de los humanos sino un hábito extendido en todo el reino animal.





