El pez mutante: nace ciego pero al crecer se cubre la cara y la barbilla con papilas gustativas
En las cuevas de México vive un pez que, para adaptarse a la vida bajo tierra, ha perdido los ojos, sustituidos por una miríada de papilas gustativas que le crecen por todo el hocico.

Un ejemplar de Astyanax mexicanus, el pez ciego de las cavernas.
Pavaphon Supanantanont / Shutterstock
Astyanax mexicanus es el nombre de un pequeño pez que vive en los ríos de México. Una «variante» de este pez ha colonizado las cuevas calizas del curso de estos ríos y, para adaptarse a la vida subterránea, ha perdido los ojos.
Y no sólo eso: un nuevo estudio publicado en Communications Biology revela que con la edad estos peces sufren otra transformación: sus hocicos se llenan de papilas gustativas, cuya finalidad aún no está clara pero que, según los autores del estudio, son una adaptación más a la vida en las cavernas.
Papilas en lugar de ojos. Aunque aparentemente muy diferentes, los Astyanax mexicanus que viven en los ríos y los de las cuevas pertenecen a la misma especie: la teoría es que algunas poblaciones han descubierto un nuevo medio que colonizar y, por tanto, han sufrido una serie de adaptaciones evolutivas.
La más evidente es la pérdida de los ojos: este pez nace ciego y, una vez alcanzada la edad adulta, sus cuencas oculares se llenan de depósitos de grasa y se cubren de escamas. Y luego está la cuestión de las papilas gustativas: al nacer, el Astyanax mexicanus tiene papilas gustativas normales, tanto si vive en la superficie como en una cueva. Sin embargo, con el paso del tiempo, las papilas se expanden y empiezan a «colonizar» la cara y la barbilla del animal.
Sí, pero ¿para qué sirven? Este cambio se produce en torno a los cuatro meses de edad y continúa alterando el aspecto del pez durante toda su vida, que dura aproximadamente un año y medio. Lo que aún no está claro es la finalidad de este cambio, aunque es lógico pensar que tiene algo que ver con la vida en completa oscuridad y con la necesidad de obtener alimento sin poder verlo.
En algunas poblaciones de Astyanax mexicanus, las papilas gustativas extra comienzan a aparecer cuando el pez cambia su dieta y empieza a alimentarse de guano de murciélago, pero la misma adaptación también está presente en poblaciones que viven en cuevas sin murciélagos: en definitiva, todavía hay mucho que no sabemos sobre esta extraña característica, y el equipo que realizó el estudio ya está trabajando para investigar más a fondo el asunto con nuevos estudios.





