El misterio del águila que no podía volar porque… ¡había comido demasiado!

El misterio del águila que no podía volar porque… ¡había comido demasiado!

Unos turistas estadounidenses vieron a un águila cabeciblanca intentando volar sin conseguirlo, por lo que supusieron que estaba herida. En realidad, había comido demasiado…

Águila

Un águila marina cabeciblanca, animal emblemático de Estados Unidos.
Bruce Bennett/Getty Images

Lo que vamos a contarles no es la historia de un descubrimiento científico revolucionario ni de un experimento nunca antes intentado, sino la crónica de un momento de gran bochorno para un ejemplar de águila marina cabeciblanca, el ave emblemática de Estados Unidos. Documentado con una publicación en Facebook del Wilson’s Creek National Battlefield (ver más abajo), parecía que debería haber sido una bonita historia de conservación de la naturaleza llevada a cabo incluso con la colaboración del público, pero resultó ser… bueno, ahora te lo contamos.

El águila en crisis. El escenario es el ya mencionado Wilson’s Creek National Battlefield, en Misuri, el lugar donde se libró la primera batalla de la Guerra Civil al otro lado del Misisipi: un lugar histórico, perfecto para encontrarse con uno de los animales más emblemáticos de Estados Unidos. Hace unas semanas, un grupo de turistas tuvo esta suerte: se toparon con un ejemplar de águila marina cabeciblanca que paseaba tranquilamente a tiro de piedra del campo de batalla. Pero tal vez «tranquilo» no sea el adjetivo adecuado: el animal parecía en apuros, confuso y, sobre todo, incapaz de levantar el vuelo, por lo que los turistas alertaron inmediatamente al Departamento de Conservación de Misuri, que capturó al animal y lo sometió a todos los exámenes necesarios.

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¡Maldito mapache! El primero fue una radiografía evidente, para averiguar si el águila tenía un ala rota. El esqueleto del animal resultó estar intacto, pero el examen reveló otro problema: el águila había comido tanto que había quedado tan lastrada que era incapaz de levantar el vuelo. Su víctima era un mapache, del que la radiografía aún mostraba una pata entera: la hipótesis es que el águila encontró un cadáver atropellado por un coche y se lo comió entero. El animal permaneció en observación durante el resto de su digestión, y luego fue liberado, imaginamos que rojo de vergüenza.

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