El insecto que cambió de color por nuestra culpa
En Nueva Zelanda, un insecto que utilizaba colores para imitar a uno venenoso ha cambiado de estrategia debido a la deforestación.

Un ejemplar de Zelandoperla fenestrata. (c) Steve Kerr – algunos derechos reservados (CC BY)
Una de las historias más conocidas vinculadas a la evolución y posible velocidad del proceso es la de las polillas inglesas que cambiaron de color con la revolución industrial, oscureciéndose para adaptarse mejor a la «ciudad negra» provocada por el smog.
Ahora, como lo cuenta un estudio publicado en Ciencia tenemos otro caso similar de rápida evolución provocada por la actividad humana: un insecto de Nueva Zelanda tuvo que cambiar de color debido a la deforestación, lo que provocó que otro insecto desapareciera de su hábitat.
Vestido amenazador. El insecto en cuestión pertenece al orden Plecoptera y, en particular, al género Zelandoperla; es originario de Nueva Zelanda y, en los bosques donde vive, comparte hábitat con otro plecóptero del género Austroperla.
Este último insecto es venenoso: produce cianuro para mantener alejados a los depredadores. Por ello, Zelandoperla ha desarrollado una estrategia defensiva sencilla y eficaz: su librea es casi idéntica a la de su colega tóxico, y esto es suficiente para convencer a los pájaros de que se mantengan alejados de ella.
El problema es que, si bien la Zelandoperla es un insecto forestal pero también puede sobrevivir donde no hay árboles, la Austroperla ha desaparecido de grandes zonas de Nueva Zelanda debido a la deforestación.
Mejor un cambio de look… Por tanto, existen poblaciones enteras de Zelandoperla que, desde hace algunos años, imitan a un insecto venenoso que ya no existe en su hábitat. Es por eso que, en zonas deforestadas, estos insectos han cambiado de color, pasando del negro al beige.
Con una serie de experimentos, la Universidad de Otago realizó el estudio y pudo comprobar que, donde todavía hay árboles, los depredadores apuntan directamente a los ejemplares de Zelandoperla que han cambiado de color. Sin embargo, cuando el área está deforestada, los especímenes «mimi» son el objetivo, mientras que los de color beige son ignorados. En resumen, la muda de ropa funciona, aunque con toda probabilidad estos insectos habrían prescindido con gusto de ella.





