Día Mundial del Perro: los peligros de los «cuencos públicos» para saciar la sed de nuestros amigos de cuatro patas

Día Mundial del Perro: los peligros de los «cuencos públicos» para saciar la sed de nuestros amigos de cuatro patas

En el Día Mundial del Perro, los expertos advierten de los riesgos que entrañan los cuencos de agua en los que los animales pueden saciar su sed en lugares públicos.

Perros

Sería mejor no dejar que los perros beban de los cuencos públicos.
alexei_tm / Shutterstock

El 26 de agosto es el Día Internacional del Perro: en este caluroso verano, es obligado recordar el riesgo que corren nuestros amigos de cuatro patas al beber de los cuencos comunes. Los dueños de perros temen el verano por varias razones, desde el asfalto caliente hasta la dificultad de dejar que sus mascotas se refresquen, sobre todo en la ciudad. Por eso, muchos parques caninos (y también muchos lugares que ofrecen el mismo servicio) proporcionan cuencos de agua fresca de los que los animales pueden saciar su sed.

El problema es que estas fuentes de refresco son también fuentes de riesgo, como señala Lori Teller, veterinaria de la Facultad de Medicina Texas A&M, la institución ha publicado un manual en el que advierte de los problemas que pueden surgir si los perros beben de cuencos compartidos.

El primer consejo que da el Dr. Teller, quizá no el más fácil de seguir, es intentar conocer la calidad del agua que se suministra a los perros en parques, zonas dedicadas a ello e incluso lugares públicos: dado que siempre es agua de acueducto, es importante saber que no contiene contaminantes de diversa índole.

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El problema del agua pública. El verdadero problema, sin embargo, radica en el carácter público de este refresco. Los cuencos no siempre se limpian a fondo y, si el agua no se repone a intervalos regulares, se estanca y acumula una serie de sustancias potencialmente peligrosas: materia vegetal en descomposición, pero también bacterias, toxinas, hongos y moho. Y no sólo eso: ocurre que los perros meten la pata donde no deben (por ejemplo, en las heces de otros perros) y luego juegan con el agua del cuenco que amablemente se les ha proporcionado; de este modo pueden contaminar el líquido con bacterias y otros parásitos.

La lista de posibles enfermedades que los perros pueden desarrollar a partir de esta agua sucia es muy larga: va desde la tos de las perreras (básicamente bronquitis canina) hasta el papilomavirus, la salmonela, etc., todos ellos nombres que los propietarios deberían conocer bien.

Alternativa. Lo ideal, según Teller, es llevar siempre un cuenco portátil y agua fresca para cuando el perro tenga sed. Obviamente, añade el veterinario, no hay que excederse: si un perro tiene graves problemas de calor y deshidratación, conseguir que beba es lo más importante, aunque no se esté seguro de la limpieza del agua. Teller concluye con un consejo para todas las estaciones: mantener siempre limpio el cuenco del perro y lavarlo con agua y jabón de forma regular.

 

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