A los grillos saciados también les gustan los machos
Cuando tienen una dieta rica y equilibrada, los grillos machos muestran interés por su sexo, lo que no ocurre cuando tienen hambre.

Un grillo de la especie Teleogryllus oceanicus.
Por Caroline Harding, MAF
La cuestión de la atracción sexual hacia personas del mismo sexo en el reino animal ha sido ignorada durante mucho tiempo. Descartado como un caso de errores o excepciones, el tema permaneció al margen de la investigación durante varios años. Tras una exploración cautelosa, el enfoque de los científicos en los últimos años ha cambiado de forma decisiva, con una mayor conciencia de una realidad observable que es cualquier cosa menos reducida a unos pocos ejemplos.
De ahí la realización de estudios como publicado en PNAS de un equipo de la Universidad de Minnesota que los grillos macho muestran interés por su propio sexo cuando están bien alimentados. Un comportamiento que cambia con una dieta menos rica: en este caso, los insectos analizados preferirán fijarse sólo en las hembras.
Filtros y grillos. La realización del estudio parte de una hipótesis, fascinante pero aún por demostrar, según la cual la sexualidad en los animales se originó independientemente del sexo: sólo con el tiempo, es decir, las distintas especies empezaron a «distinguir» entre machos y hembras, con el objetivo de no malgastar una energía preciosa en actos inútiles para la trama de sus genes. Según el equipo estadounidense, las preferencias sexuales deben considerarse, por tanto, como un filtro: cuanto más estricto sea, menos probable será que un animal se interese por un ejemplar que no le reporte beneficios reproductivos.
El experimento, realizado con grillos de la especie Teleogryllus oceanicus, consistió en la formación de dos grupos: uno alimentado con una dieta rica y abundante, y el otro con un alimento escaso y poco nutritivo. Según la hipótesis que se quería confirmar, los grillos con más recursos disponibles aplicaban un filtro más amplio a sus elecciones sexuales.
Mejor no arriesgarse. Las pruebas de campo confirmaron la teoría. Los grillos bien alimentados dirigían su atención a las hembras, pero también a los machos (no a todos: también se producían los enfrentamientos más clásicos entre ejemplares del mismo sexo). En cambio, los grillos desnutridos centraban todas sus energías sólo en las hembras, demostrando un filtro más estricto como consecuencia de la menor cantidad de recursos de que disponían.
Un detalle importante para entender estos resultados es el hecho de que Teleogryllus oceanicus tiene un bajo grado de dismorfismo sexual – machos y hembras son muy similares. Por tanto, puede ocurrir que los machos se equivoquen, o en todo caso duden: si hay muchos recursos disponibles, prefieren ampliar sus posibilidades; por el contrario, si están en crisis energética, deciden buscar pareja sexual con la certeza al 100% de que se trata de una hembra.





