Los mosquitos utilizan (también) los infrarrojos para detectarnos

Los mosquitos utilizan (también) infrarrojos para detectarnos

Para encontrar más fácilmente a su presa, es decir, a nosotros, los mosquitos también utilizan la radiación infrarroja que emite nuestra piel.

Mosquito

Los mosquitos también utilizan los rayos infrarrojos para detectarnos.
Gulf MG / Shutterstock

Los mosquitos son el animal más mortífero del mundo, responsables de millones de muertes y decenas de millones de enfermos cada año. Lo son indirectamente, ya que son portadores de virus y otros parásitos que causan enfermedades a menudo letales, como el dengue y la malaria. Por ello, encontrar la manera de prevenir las picaduras es esencial para salvar millones de vidas; y para ello es crucial entender cómo nos detectan los mosquitos.

Décadas de investigación nos han enseñado que no utilizan un único estímulo, sino una combinación de información que activa distintos sentidos: la presencia de CO2, por ejemplo, nuestro olor, la humedad corporal… y ahora, según documenta un estudio publicado en Nature podemos añadir otro truco a su repertorio: los mosquitos son capaces de encontrarnos siguiendo los rayos infrarrojos que emite nuestra piel.

Los ingredientes de una picadura. Los mosquitos utilizados en el estudio son quizás los más peligrosos del mundo, los de la especie Aedes aegypti, también conocida como mosquito de la fiebre amarilla. Sabemos desde hace tiempo que estos insectos utilizan una combinación de estímulos para detectarnos, pero también sabemos que cada uno de estos estímulos por sí solo no basta para que los mosquitos nos encuentren: por ejemplo, nos ven mal y no pueden por tanto fiarse sólo de la vista, y en algunos casos basta un viento ligeramente fuerte para estropear su sistema de detección química.

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Sabiendo que estos mosquitos también utilizan el calor que emiten nuestros cuerpos, el equipo de la UC Santa Bárbara (California) intentó probar su capacidad para detectar la radiación infrarroja, que puede cubrir distancias mayores que el calor directo.

Los infrarrojos no son suficientes. El equipo dividió a los mosquitos en dos grupos, ambos expuestos a una combinación de calor, olor, CO2 y todos los demás elementos que estos insectos utilizan para encontrarnos. A uno de los dos grupos, sin embargo, se le expuso también a una fuente de infrarrojos a 34 °C (la temperatura de la superficie de nuestra piel): los mosquitos de este grupo duplicaron sus esfuerzos por encontrar presas a las que picar.

Es la primera vez que descubrimos que los infrarrojos también influyen en los mosquitos: los experimentos anteriores los habían utilizado solos, sin combinarlos nunca con otros estímulos sensoriales. En otras palabras, los infrarrojos por sí solos no tienen ningún efecto, pero cuando se añaden a un menú que también incluye humedad, olores y CO2 se convierten en un elemento adicional que los mosquitos utilizan para averiguar dónde ir a picar.

La cuestión ahora es cómo utilizar este nuevo descubrimiento para inventar nuevos métodos de prevención de picaduras, que podrían salvar millones de vidas.

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