El gato que encontró su hogar a 1.300 kilómetros de distancia: una hazaña exitosa también gracias al microchip
La historia del gato que viajó 1.300 km para volver a casa. Y la importancia del microchip para identificar animales perdidos.

Una foto del gato Rayne Beau, recién regresado a casa de un viaje de 1.300 km. Susanne C Anguiano / Facebook
Benny y Susanne Anguiano son una pareja de Salinas, California, que recientemente se convirtieron inadvertidamente en protagonistas de una historia épica… gracias a su gato. La historia, acompañada de fotografías, fue contada por la propia familia en las redes sociales y en una cadena de televisión estadounidense (que lamentablemente no puso el servicio a disposición en Italia).
La de Rayne Beau –así se llama el gato– es una de esas historias que surgen de vez en cuando entre las malas noticias, y por eso es un placer contarla (muchos de los detalles provienen de la primera cobertura periodística de la noticia, en Noticias AP.

Un mapa del viaje de Rayne Beau a su hogar en California. © Google Maps
Terror en el bosque. La familia Anguiano es de California, pero en junio de este año hicieron un viaje con sus dos gatos al parque Yellowstone, Wyoming. Durante su estancia, uno de los dos felinos se asustó por un motivo no identificado y se dio a la fuga: los Anguiano estuvieron cuatro días buscando a Rayne Beau (pronunciado «arcoíris») antes de desistir y regresar a Salinas, a más de 1.300 kilómetros de distancia, convencidos de haber perdido al felino.
Gracias microchip! Sin embargo, una vez que pasó el miedo, Rayne Beau decidió que había llegado el momento de regresar a casa, con dueños o no. Y así partió: no conocemos los detalles de su largo viaje, pero sabemos que fue encontrado en agosto por una señora de Roseville, California, a unos 300 km de Salinas.
La mujer lo llevó a un albergue donde trabajaba como voluntaria, y aquí el hecho de que estuviera equipado con un microchip le permitió identificarlo y contactar con los Anguiano. Luego llevaron a Rayne Beau a casa: demacrado (había perdido el 40% de su peso corporal), con graves deficiencias nutricionales, pero vivo y coleando, y las fotos publicadas por la pareja demuestran cómo se ha recuperado de su viaje épico.





