El pez que se da fiebre para combatir infecciones
Para combatir bacterias y virus, la tilapia del Nilo es un pez que eleva su temperatura corporal hasta el punto de provocarle una forma de fiebre.

Una tilapia del Nilo, el pez que da fiebre. Piriya Gutsch/Shutterstock
Por muy molesta que nos parezca, la fiebre es una de las herramientas más poderosas que tiene nuestro cuerpo para combatir las infecciones: al elevar la temperatura contrarrestas la acción de virus y bacterias, y al mismo tiempo das un impulso a tu sistema inmunológico.
Esta es la razón por la que todos los animales homeotérmicos (o de «sangre caliente», si se prefiere) utilizan este sistema. Pero, ¿qué hacen aquellos que son heterotérmicos (o «de sangre fría»), que no pueden controlar su propia temperatura corporal?
Un estudio publicado en PNAS demuestra que existe al menos una especie, un pez llamado tilapia del Nilo, que se «autoprovoca» fiebre cuando es necesario para combatir patógenos.
¿Tilapia o… cobayas? Originaria de África, como su nombre indica, pero actualmente extendida más o menos por todo el mundo, la tilapia del Nilo es un pez de hasta 60 cm de largo y que puede pesar hasta 5 kg.
También muy apreciado por los acuaristas, fue elegido por el equipo. Universidad Normal del Este de China como «conejillo de indias» para descubrir cómo los animales de sangre fría lidian con una infección bacteriana.
Los investigadores capturaron decenas de tilapias y las pusieron a nadar en tanques especiales, en los que la temperatura oscilaba entre 28°C y 34°C en diferentes zonas del acuario. Luego, pusieron una bacteria, Edwardsiella piscicida (es decir, «asesina de peces»), en el agua y observaron la reacción de las tilapias.
Buscando calor. Antes de enfermarse, los peces prefirieron nadar en el lado del tanque donde la temperatura era de 28°C. Sin embargo, tan pronto como empezaron a sentir los efectos de la bacteria, se trasladaron a un lugar donde hacía más calor, lo que les provocó una forma de fiebre.
La mencionada fiebre provocó una serie de respuestas inmunes, como una disminución del apetito y un aumento de la autofagia celular, mecanismo por el cual el animal «recicla» células dañadas.
Según los autores del estudio, todo esto es una prueba de que existe al menos un animal heterotérmico que, si es necesario, se provoca artificialmente fiebre para combatir infecciones: no es difícil imaginar que podría haber otros, que aún tenemos que descubrir.





