¿Te imaginas a un “mini cocodrilo” vagando entre la maleza hace millones de años, pero en vez de afilarse los dientes para cazar a mordiscos, los usaba como herramienta multiusos? El fósil de Thikarisuchus xenodentes, un insólito y diminuto crocodiliforme, acaba de reescribir lo que sabíamos sobre los antiguos parientes del cocodrilo en el Cretácico de Norteamérica. Y sí, era tan raro que ni siquiera sus dientes encajaban en el molde habitual.
Un hallazgo inesperado en las tierras de Montana
En el árido suroeste de Montana, entre rocas y sedimentos, un equipo de paleontólogos ha desenterrado algo que parece sacado de un cuento fantástico: los restos fosilizados de Thikarisuchus xenodentes, un pequeño reptil extinto que andaba por estos lares hace más de 95 millones de años. Su historia comenzó a asomar en 2021, pero no fue hasta ahora, tras un exhaustivo análisis, que el mundo conoció los detalles de este nuevo bichejo prehistórico gracias a un artículo publicado en Journal of Vertebrate Paleontology.
Diminuto, peculiar y con dientes para todo
El equipo de investigación, liderado por David Varricchio, profesor de paleontología en la Universidad Estatal de Montana, se llevó una sorpresa al estudiar a este animal, al que llamaron cariñosamente “Elton”. No superaba los 60 centímetros de largo —más o menos el tamaño de un lagarto bien alimentado— y probablemente tampoco fuera mucho más grande en su edad adulta. Es decir, nada que ver con los enormes y temibles cocodrilos actuales.
Pero lo que realmente dejó atónitos a los científicos fueron sus dientes: varios tipos y formas, distintos a los que uno esperaría encontrar en un depredador antiguo. Mientras que otros miembros del grupo Neosuchia —donde se agrupan los cocodrilos modernos y sus parientes más cercanos— suelen lucir piezas dentales cónicas y afiladas, Elton iba equipado con dientes “envainados”, algo nunca visto antes en un animal así.
Un crocodi… ¿herbívoro?
Los análisis apuntan a que Thikarisuchus no era ni mucho menos un simple cazador voraz. De hecho, sus dientes especializados sugieren que tenía una dieta variada: probablemente picoteaba plantas, insectos y quién sabe qué otras sorpresas encontraba en el bosque. Esta flexibilidad en la alimentación podría haber sido clave para sobrevivir en un ecosistema donde convivía con criaturas mucho mayores y más peligrosas.
Una nueva familia para el árbol evolutivo
Con todo, lo más revolucionario de este descubrimiento es la creación de una nueva familia dentro de los crocodiliformes: endémica del Cretácico norteamericano y, hasta la fecha, completamente desconocida para la ciencia. Elton y sus parientes cercanos amplían nuestro mapa sobre la evolución de estos fascinantes reptiles, demostrando que la naturaleza siempre encuentra formas insospechadas de diversificarse.
Según los investigadores, especies como ésta no sólo redefinen lo que esperamos de un cocodrilo antiguo, sino que arrojan luz sobre la increíble riqueza de la fauna en el ecosistema de Blackleaf, en Montana. Un lugar que —ahora lo sabemos— también fue hogar de pequeños y raros “cocodrilos terrestres” que desafían los clichés.
¿Quieres ver una ilustración de cómo pudo haber sido?

Así que la próxima vez que pienses en cocodrilos, imagínate a Elton: pequeño, con dentadura exótica, paseándose entre helechos… y quién sabe si mordisqueando una flor o una termita distraída.





